"La conquista de Lusitania fue sobre todo
el resultado de las guerras que comenzaron en el 155 a. C. y que
duraron hasta el 138 a. C., cuya parte central y más importante
fue la confrontación contra Viriato. La guerra comenzó con una
incursión de los lusitanos, acaudillados por un tal Púnico, en
las tierras sometidas a los romanos, derrotando al ejército de
los pretores Manilio y Pisón, a los que mataron unos 6.000 hombres.
A los lusitanos se unieron entonces los vetones. Juntos, ambos
pueblos saquearon el litoral de la Bética. Frente a una de cuyas
ciudades, Púnico murió de una pedrada, siendo sustituido por un
hombre llamado Caisaros. Éste derrotó de nuevo al pretor de la
Ulterior en el año 153 a. C., L. Munio, que perdió 9.000 hombres
y las insignias, que Caisaros paseó triunfalmente incitando a
los celtíberos a unirse a la guerra. Al sumarse estos a la lucha
la situación para Roma se hizo extremadamente apurada, ya los
lusitanos al sur del Tajo se sublevaron también y, después de
saquear el territorio de los conios en el Algarbe, cruzaron al
norte de África. Alli, sin embargo, Mumio logró derrotarlos en
Okile, la actual Arcila, a 40 km de Tánger. M. Atilo, sucesor
de Mumio, mató a 700 lusitanos y destruyó su mayor ciudad, Oaxthraca,
forzando a un acuerdo a éstos y a los vetones. Estos acuerdos
debieron de ser similares a los concertados con los celtíberos
e incluyeron posiblemente algún tipo de reparto de tierras, ya
que cuando los lusitanos, después de volver a combatir, fueron
vencidos por Galba, ofrecieron acepatar la paz en los términos
en que se había estipulado con M. Atilio, y Galba, aceptándolo,
prometió repartirles tierras. Todo esto parece indicar que medidas
de este tipo debieron de hallarse incluidas en los acuerdos de
aquel pretor".
"Muerto Viriato por la traición de tres miembros
de su séquito, Q. Servilio Cepión y D. Junio Bruto pusieron fin
a la resistencia lusitana. Cepión venció a Tautalos, el último
caudillo lusitano, al que concedió tierras después de rendirse.
Bruto cruzó el norte del Duero, comenzando la conquista de Gallaecia,
región atractiva para Roma por sus recursos mineros, posiblemente
después de fundar la colonia Valentia con los aliados que habían
combatido contra Viriato. Bruto fortificó las ciuda desde Morón
y Olisipo, poniendo de esta manera los cimientos de la ocupación
permanente de Lusitania mediante el control de las costas y de
las vías de comunicación que desde ellas se internaban en el interior
del país. Todavía, no obstante, a finales del siglo II a. C data
un documento muy importante, el denominado Bronce de Alcántara,
que registra la deditio o entrega de una comunidad indígena, el
populus Seano [---], al procónsul de la provincia, L. Cesio. La
existencia de esta deditio muestra que seguían existiendo problemas
y hostilidades entre algunas comunidades de Lusitania y los romanos".
La
Real Academia se pronuncia en 1726, dejando constancia cómo
en Castilla ya no se percibe ningún rasgo de aspiración,
mientras que en Extremadura y Andalucía sí: "Los
castellanos jamás usan la h, y aunque precisamente la piden
diferentes palabras, en su boca no se oye jamás el más
leve indicio de aspiración: lo que no sucede en Andalucía
y en casi toda Extremadura, donde se habla con tan fuerte aspiración
que es difícil discernir si pronuncian con la h o con la
j". (Discurso Proemial... Diccionario de Autoridades; ed. cit.
pág. LXVII)
En
1880, la Real Academia hace incluso un elogio a esta pronunciación:
"El uso que no siempre afina y perfecciona las lenguas, sino
que tal vez menoscaba y desfigura sus bellezas, ha privado al idioma
castellano de la aspiración de la h, la cuál, delicadamente
ejecutada, y en ciertos casos, no carece de gracia, como puede observarse,
oyéndola en labios de andaluces y extremeños".
(Gramática. Madrid, 1880, pág. 358, nota 1ª)
El
habla de la comarca de El Rebollar en la Sierra de Gata Salmantina
(Robleda, Villasrubias, Peñaparda, El Payo y Navasfrías)
- Angel Iglesias Ovejero (El habla de El Rebollar. Diputación
Provincial de Salamanca, 1982)